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Imagotipo Silvia Fernández De Luna
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Trabajar tu capacidad de Atención plena es conquistar la libertad

Silvia Fernández De Luna

Alquimia del Ser
27 Nov, 2023
Libertad

¿Qué es la Atención plena y como puede cambiar mi vida?

La atención plena se refiere a la atención que se puede dirigir tanto dentro como fuera de nosotros mismos, es decir; la atención a los sentimientos, a las sensaciones corporales, a los pensamientos o emociones, por ejemplo, se dirige hacia adentro, sin embargo la atención a una conversación con un amigo, a los árboles en un bosque, a los sonidos o a un libro, por ejemplo, se dirige hacia fuera. Esto es, la atención en el aquí y el ahora.

Atención a las cosas que están sucediendo en este mismo momento. Esto puede sonar fácil, pero ¿Cuántas veces nuestra atención es redirigida por nuestros pensamientos? Aunque el pensamiento es innegablemente muy útil, ya que nos permite hacer planes y resolver problemas difíciles, también al mismo tiempo desencadena muchos problemas. Nuestra mente puede perderse fácilmente en pensamientos interminables (preocupación). Nuestros pensamientos crean emociones y sentimientos como el miedo y la tristeza. Nos quedamos despiertos por la noche porque nos preocupamos por lo que pueda pasar mañana. No podemos dejar de pensar en el error que cometimos la semana pasada. En nuestra mente, estamos constantemente ocupados con las cosas que deben completarse. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo nuestra mente puede dificultarnos la vida.

La atención plena nos enseña a lidiar con estos pensamientos problemáticos enfocando nuestra atención en el aquí y el ahora, y nos ayuda a crear una relación diferente con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Así mismo, la atención consciente significa atención sin juicio.

¿Qué es la Atención plena y como puede cambiar mi vida?

La atención plena se refiere a la atención que se puede dirigir tanto dentro como fuera de nosotros mismos, es decir; la atención a los sentimientos, a las sensaciones corporales, a los pensamientos o emociones, por ejemplo, se dirige hacia adentro, sin embargo la atención a una conversación con un amigo, a los árboles en un bosque, a los sonidos o a un libro, por ejemplo, se dirige hacia fuera. Esto es, la atención en el aquí y el ahora.

Atención a las cosas que están sucediendo en este mismo momento. Esto puede sonar fácil, pero ¿Cuántas veces nuestra atención es redirigida por nuestros pensamientos? Aunque el pensamiento es innegablemente muy útil, ya que nos permite hacer planes y resolver problemas difíciles, también al mismo tiempo desencadena muchos problemas. Nuestra mente puede perderse fácilmente en pensamientos interminables (preocupación). Nuestros pensamientos crean emociones y sentimientos como el miedo y la tristeza. Nos quedamos despiertos por la noche porque nos preocupamos por lo que pueda pasar mañana. No podemos dejar de pensar en el error que cometimos la semana pasada. En nuestra mente, estamos constantemente ocupados con las cosas que deben completarse. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo nuestra mente puede dificultarnos la vida.

La atención plena nos enseña a lidiar con estos pensamientos problemáticos enfocando nuestra atención en el aquí y el ahora, y nos ayuda a crear una relación diferente con nuestros pensamientos, sentimientos y emociones. Así mismo, la atención consciente significa atención sin juicio.

Imagen representando Aceptación.

Las etiquetas y como te atrapan.

A menudo, las sensaciones como la tensión o el miedo se etiquetan automáticamente como “malas”, “inapropiadas” o “no deseadas”. Cuando juzgamos un cierto sentimiento (“Experimento miedo, esto es malo, no quiero sentirme así”), creamos automáticamente un conflicto, un conflicto entre el sentimiento actual (“malo”) y el sentimiento esperado o ideal (“bueno”).

La mejor meditación es la observación junto con la analítica, observar tu mente y ver qué es lo que está haciendo la mente. El 90% de la mente se mueve en la dirección equivocada ya que pensamos más en las dificultades y problemas en todo momento, en vez de pensar en positivo. Si se va en la dirección equivocada, paradla. Cualquier intento de resolver este conflicto, por ejemplo, suprimiendo un sentimiento negativo, requiere mucha energía (Baumeister, Bratslavsky, Muraven y Tice, 1998) y, paradójicamente, nos hace sentir aún peor (efectos de rebote; Wegner, 1994).

La aceptación como mecanismo de liberación.

La aceptación pues, juega un papel clave en la atención plena. A través de la atención consciente y la aceptación, permitimos que todos los sentimientos, emociones, sensaciones o pensamientos estén allí. Ellos están allí de todos modos.

En lugar de luchar contra los sentimientos o pensamientos, la atención plena fomenta la voluntad de reconocer, permitir y aceptar estos estados internos. Al soltar esta lucha ahorramos energía (Alberts, Schneider y Martijn, 2011) y nos damos cuenta de que las cosas contra las que luchamos a menudo se desvanecen automáticamente, incluso a veces antes de lo que lo hacen cuando luchamos activamente contra ellas. Tan pronto como reconocemos la emoción, podemos experimentarla como un estado temporal; en otras palabras, la emoción viene y se va. De esta manera, uno se convierte en un observador de los propios estados internos (a través de la observación del yo; Deikman, 1982).

Uno ya no se identifica y se pierde por completo en el contenido de pensamientos o de sentimientos, sino que se convierte en su propio observador.

Este observador aún puede experimentar emociones o sentimientos, pero ahora también puede decidir si desea que los tome plenamente. Al observar los pensamientos sin juicio, uno puede experimentar su naturaleza transitoria. Además, aprendemos que no todo lo que pensamos es verdad.

En resumen, la atención plena puede ayudarnos a identificarnos menos con nuestros propios sentimientos, emociones o pensamientos; no somos nuestras emociones o pensamientos, simplemente podemos ser conscientes de ellos.

Puede que esta definición de atención plena dé la impresión de que la atención plena significa vivir en el momento presente solamente, sin pensamientos sobre el futuro y sin todos los patrones automáticos de pensamiento. La atención plena es equilibrio. Por ejemplo, no hay nada de malo con la fijación de objetivos en la vida. Las metas pueden ser algo constructivo. Por ejemplo; si observas la mente que se va por una dirección equivocada, ves que se va a un problema o dificultad de un problema que tuviste ayer, tienes que pensar si es útil o no pensar en algo que pasó ayer o en el pasado. Generalmente el impacto de lo que pasó en el pasado es negativo. Eso, pues, analizándolo, te hace más infeliz. A través del análisis ves la realidad o verdad.

En lugar de luchar contra los sentimientos o pensamientos, la atención plena fomenta la voluntad de reconocer, permitir y aceptar estos estados internos. Al soltar esta lucha ahorramos energía (Alberts, Schneider y Martijn, 2011) y nos damos cuenta de que las cosas contra las que luchamos a menudo se desvanecen automáticamente, incluso a veces antes de lo que lo hacen cuando luchamos activamente contra ellas. Tan pronto como reconocemos la emoción, podemos experimentarla como un estado temporal; en otras palabras, la emoción viene y se va. De esta manera, uno se convierte en un observador de los propios estados internos (a través de la observación del yo; Deikman, 1982).

Uno ya no se identifica y se pierde por completo en el contenido de pensamientos o de sentimientos, sino que se convierte en su propio observador.

Este observador aún puede experimentar emociones o sentimientos, pero ahora también puede decidir si desea que los tome plenamente. Al observar los pensamientos sin juicio, uno puede experimentar su naturaleza transitoria. Además, aprendemos que no todo lo que pensamos es verdad.

En resumen, la atención plena puede ayudarnos a identificarnos menos con nuestros propios sentimientos, emociones o pensamientos; no somos nuestras emociones o pensamientos, simplemente podemos ser conscientes de ellos.

Puede que esta definición de atención plena dé la impresión de que la atención plena significa vivir en el momento presente solamente, sin pensamientos sobre el futuro y sin todos los patrones automáticos de pensamiento. La atención plena es equilibrio. Por ejemplo, no hay nada de malo con la fijación de objetivos en la vida. Las metas pueden ser algo constructivo. Por ejemplo; si observas la mente que se va por una dirección equivocada, ves que se va a un problema o dificultad de un problema que tuviste ayer, tienes que pensar si es útil o no pensar en algo que pasó ayer o en el pasado. Generalmente el impacto de lo que pasó en el pasado es negativo. Eso, pues, analizándolo, te hace más infeliz. A través del análisis ves la realidad o verdad.

¿Cómo surgen los problemas?

Los problemas ocurren cuando se pierde el equilibrio entre las metas (estado deseado futuro) y el momento presente (cosas que hacemos en el presente para lograr un objetivo futuro deseado). En este caso, es posible que estemos tan enfocados en alcanzar nuestras metas, que olvidemos vivir en el presente.

Nuestra vida se convierte en una secuencia de objetivos, con nuestra mente viviendo constantemente en el futuro y evitando que disfrutemos el presente. Esto sí puede llevar fácilmente a la frustración, especialmente cuando notamos que no alcanzamos nuestras metas en el tiempo previsto (Boekaerts, 1999). En algunos casos, incluso no logramos nuestro objetivo debido a nuestro enfoque obsesivo en la meta (Wegner, 1994).

La importancia de habitar el presente para lograr tus objetivos.

La atención plena nos ayuda a tomar conciencia de que vivir en el momento presente es la clave para alcanzar nuestras metas. Al enfocar nuestra atención en el momento presente, a menudo nos volvemos más eficientes y efectivos en términos de logro de metas. Ofrece una forma diferente de relacionarse con la realidad a la que estamos acostumbrados. Puedes decidir por ti mismo si esta visión es valiosa para ti.

Imagen representando Atención Plena.

Finalmente, la atención plena es una forma de tratar y percibir la realidad. Puede proporcionar ideas. No por medio de conflictos o peleas, sino cultivando una actitud abierta, de aceptación.

Sobre todo, recuerda que en términos de trabajar la Atención plena, necesitarás:

  • Paciencia
  • No juicio
  • Constania
  • Calma, no esfuerzo
  • Aceptación
  • Soltar
  • Compasión

Te invito a que pongas en marcha la consciencia y presencia plena en lo que estés haciendo en tu vida y que apliques el modo observador que sin dudas, reforzará tus dones y actitudes positivas ante la vida.

Si quieres profundizar en ello acompañada, no dudes en contactarnos y te ayudaremos a encaminarte.

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El Ágora

2 Comentarios

  1. Ana

    Qué importante darnos estos momentos de atención, de calma… Gracias por compartir tanto en tan pocas palabras, me das en el clavo en este momento. A veces cuesta mucho salir de las dinámicas inconscientes de huída y darse el permiso y los momentos para parar y observar, pero cuando se hace es pura maravilla… Gracias por estar ahí para recordárnoslo con tu generoso compartir e impulso!

    Responder
    • Silvia Fernández De Luna

      Es tan hermoso leerte siempre Ana. Me encanta que justamente esta noticia te esté dando en el clavo y que signifique para ti un punto en el que pararse y recordar lo prioritario. Sé que es difícil pararnos cuándo por dentro el ruido aflige, sin embrago, te animo a poner en marcha pequeños gestos sencillos, recursos simples que te recuerden el valor de un ser en calma. Al principio toca luchar recordándonos una y otra vez con decisiones y acciones cuál es el estado originario del ser, (se que puede ser agotador, sobre todo cuándo parece que no conseguimos aquietar el ruido), sin embargo, es la PERSISTENCIA la que traerá sus frutos. No desistas y simplifica las acciones.

      Responder

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